La demora municipal para habilitar un nuevo supermercado en Concordia vuelve a poner sobre la mesa una discusión central para el desarrollo de la ciudad: el rol del Estado local frente a quienes deciden invertir, emprender y generar trabajo. El establecimiento, ubicado sobre calle Sarmiento, entre Vélez Sarsfield y Urdinarrain, tenía previsto abrir sus puertas el 9 de octubre y permitiría incorporar a más de 30 trabajadores. Sin embargo, la inauguración continúa postergada y las personas que esperaban ingresar siguen sin una fecha confirmada. En una ciudad que enfrenta graves dificultades sociales y laborales, la situación plantea interrogantes sobre la capacidad de la gestión del intendente Francisco Azcué para agilizar los procedimientos administrativos y evitar que la burocracia se convierta en un obstáculo para la actividad económica.
Desde el gremio mercantil, Simonetti manifestó su preocupación por la falta de definiciones y señaló que el local estaba prácticamente terminado, con los preparativos para la inauguración realizados. Según indicó, el impedimento estaría relacionado con la habilitación municipal, aunque reconoció que desconoce los motivos concretos por los cuales el trámite todavía no se completó. El episodio abre una pregunta para la administración de Azcué: ¿cómo se puede promover la inversión privada y la creación de empleo si quienes apuestan por la ciudad deben afrontar demoras que postergan el inicio de sus actividades? Simplificar trámites, establecer plazos razonables y brindar respuestas claras son medidas que pueden contribuir a generar un entorno más favorable para el desarrollo comercial.
El dirigente aclaró que el sindicato no pretende que la empresa incumpla las normas vigentes, incluida la legislación sobre grandes superficies comerciales. “Que la cumpla con todo lo que tiene que cumplir, pero que habiliten ese local”, reclamó. El planteo apunta a diferenciar el cumplimiento de los requisitos legales de las demoras administrativas: los controles son necesarios, pero también lo es garantizar que los procedimientos sean transparentes, previsibles y eficientes. Una gestión municipal que busca impulsar la economía local debe procurar que las exigencias reglamentarias no se transformen en trabas innecesarias para quienes están dispuestos a invertir.
La situación adquiere mayor relevancia por su impacto social. Los más de 30 puestos de trabajo previstos representan una oportunidad para familias que necesitan ingresos en una ciudad donde la pobreza y la falta de empleo constituyen problemas persistentes. Simonetti advirtió sobre las bajas laborales que registra el sector mercantil y destacó la importancia de que nuevas empresas apuesten por Concordia. En ese contexto, el desafío para el municipio es ofrecer respuestas concretas y demostrar que la administración pública puede acompañar la iniciativa privada sin dejar de cumplir sus obligaciones de control. Cada inversión que genera empleo puede significar una oportunidad para los vecinos; por eso, el reclamo central es que se esclarezca qué falta para habilitar el supermercado y se brinde una solución que permita avanzar con su apertura.