domingo 11 de octubre de 2026 - Edición Nº12

IMPULSO ENTRERRIANO | 10 Oct

De Entre Ríos al mundo: la familia de Feliciano que exporta carne a Estados Unidos, Israel y Europa

Se trata de la familia Castillo, que transformaron su tradición ganadera en un negocio internacional durante la pandemia. Con la creación de Abuelo Julio, integraron distintas etapas de la cadena cárnica y pasaron de faenar 350 a 1.500 animales por semana con presencia en mercados internacionales.


Una decisión tomada en plena pandemia cambió el rumbo de una familia ganadera de San José de Feliciano. Los Castillo, con más de cuatro generaciones dedicadas a la cría de ganado en Entre Ríos, crearon Abuelo Julio y desarrollaron una empresa que actualmente comercializa carne en Estados Unidos, Israel y distintos mercados europeos, además de avanzar con operaciones en Colombia, Suiza y Dubái.

El proceso comenzó en 2020, cuando Sebastián Castillo, actual presidente y CEO de la compañía, propuso dejar de vender los terneros al destete para avanzar con la recría y la terminación de los animales. El empresario, formado en Economía y con experiencia laboral en el sector tecnológico, regresó al establecimiento familiar San Pedrito durante el aislamiento y encontró una oportunidad para agregar valor a la producción propia.

En abril de ese año realizaron la primera recría y adquirieron cuatro silos de autoconsumo en La Pampa. Meses después, en noviembre de 2020, concretaron sus primeras operaciones internacionales. Para dar los primeros pasos, Sebastián y su hermano Tomás establecieron un acuerdo de colaboración con una firma exportadora, que les transmitió conocimientos sobre el negocio mientras ellos aportaban capital y animales.

La empresa pasó de faenar unas 350 cabezas semanales a alcanzar las 1.500. En sus comienzos, apenas entre el 10% y el 15% de los animales provenían de su propia producción, mientras que el resto se compraba a otros establecimientos. Desde este año, además, Abuelo Julio controla operativamente la planta frigorífica de Friar en Nelson, provincia de Santa Fe, un avance en su estrategia de integración de la cadena cárnica.

El crecimiento también implicó construir vínculos comerciales y ganarse la confianza de otros productores. “Nadie nos conocía, no nos querían vender ni fiar, solo de contado. Hasta que fueron confiando y dándose cuenta que pagamos”, recordó Castillo. Así, una iniciativa nacida en el campo entrerriano se convirtió en un negocio de escala internacional, con la apuesta de ampliar las oportunidades comerciales de la producción ganadera.

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