El retroceso de la actividad tuvo un fuerte impacto sobre el empleo. De acuerdo con los datos difundidos por la entidad, el sector acumula 28.322 puestos de trabajo perdidos desde diciembre de 2023, en un contexto marcado por la menor demanda interna y las dificultades para sostener los niveles de producción.
La situación también se refleja en el nivel de utilización de las fábricas. En julio, las plantas textiles trabajaron apenas al 45,3% de su capacidad instalada, uno de los registros más bajos entre los sectores industriales y por debajo del promedio de la industria manufacturera.
La producción textil cayó 13% interanual en julio y acumuló una baja del 22,6% hasta ese mes, frente al retroceso del 2,6% registrado por el conjunto de la industria manufacturera. Dentro de la cadena, uno de los segmentos más afectados fue el de tejidos y acabados, que registró una contracción del 35,1% en los primeros siete meses del año.
Desde el sector atribuyen el escenario a una combinación de menor consumo interno, capacidad productiva ociosa y una creciente competencia de productos importados y de plataformas internacionales de comercio electrónico, factores que profundizan las dificultades de las empresas para sostener producción y empleo.